Oportunidades de financiación europeas, clave para poner en marcha proyectos público-privados

Oportunitats i barreres per engegar projectes conjunts entre recerca i startups

El entorno de la investigación clínica en salud mental encuentra en el sector privado, sobre todo las startups, una vía para suplir necesidades o resolver mejor problemáticas habituales a través de las nuevas tecnologías. A pesar de los puntos de conexión que pueden establecerse en forma de colaboraciones entre investigación y empresa, hacer llegar esta tecnología al usuario final no siempre es fácil. En la mesa redonda “Proyectos colaborativos entre grupos de investigación y startups”, celebrada el miércoles 4 de mayo, se han abordado algunos de los retos y oportunidades con los que se encuentran científicos y empresarios a la hora de iniciar proyectos conjuntos. 

Según Maite Garolera, IP del grupo Brain, Cognition and Behavior del Consorcio Sanitario de Terrassa, “Es un momento buenísimo para clínicos e investigación para realizar proyectos en tecnología (…) Hay mucha oferta, más oferta que nunca”; se trata de una oferta vinculada “directa o indirectamente a las ayudas Next Generation”, con la que “se ha abierto un tenedor mucho mayor de proyectos y oportunidades”. Es en esta línea donde ha tenido cabida el proyecto «Nutescoti», que analiza los síntomas de la COVID-19 persistente, desarrollado en colaboración con Ignasi Capella, CMO de Broomx

A pesar de esta perspectiva optimista, Garolera ha señalado también que el actual sistema de compra pública de servicios tecnológicos supone a menudo un freno a la aplicación de estas soluciones tecnológicas de la mano del sector privado, puesto que no contempla otras formas de adquisición de servicios que no sean las tradicionales. 

En este sentido, los y las participantes de la sesión han coincidido en señalar la necesidad de la Administración de crear un modelo para incorporar tecnología innovadora a la sanidad pública, siguiendo modelos como los de Bélgica y Alemania, donde los gobiernos ya han puesto en marcha la compra directa de servicios tecnológicos, lo que facilita que los proyectos lleguen en forma de servicios al usuario final.

La tecnología se abre camino en la estrategia institucional

Esta mesa redonda, que se inscribe en el marco del VII Breakfast&Learn, también ha contado con la experiencia de Eduard Soler, jefe de la Unidad de Innovación del Instituto de Investigación e Innovación Parc Taulí, que aunque ha señalado que existe un cierto desajuste entre la evolución del conocimiento y la capacidad de integrar estas nuevas realidades tecnológicas, ve en estos proyectos colaborativos una vía dinamizadora. 

Así, ha hecho un llamamiento a los grupos de investigación en salud mental y empresas para que «sigan haciendo proyectos competitivos, sigan generando evidencias científicas y cultura de cambio en las organizaciones». De hecho, apunta que el sistema de compra pública innovadora, cuyas bases se crearon en 2009 por la Administración, tiene el objetivo de fomentar la innovación empresarial y es un intento de alinear la estrategia institucional con la realidad tecnológica actual. 

Por otro lado, Ignasi Capellà también considera que uno de los principales retos para las startups a la hora de impulsar proyectos son las barreras institucionales, cree que los 4 años, que es la media que tarda un proyecto tecnológico innovador en incorporarse en la cartera de servicios de la Administración, a veces hace complicado que las startups puedan salir adelante. 

A pesar de que el proceso de homologación y compra sea, en algunos casos, lento y pesado, Eduard señala que TIC Salut ha sacado un programa de homologación de proyectos digitales, que considera que es el primer paso antes de que estos proyectos puedan entrar en la cartera de servicios. En esta misma línea, Garolera se muestra de acuerdo en que existe un intento real desde TIC Salut para que los procesos de homologación y compra sean una realidad, y pone como ejemplo el proyecto mConnecta

Herramientas para facilitar el contacto entre recerca y startups

Por otra parte, Edgar Jorba, co-founder & CEO de Aimentia, quien colabora con diferentes grupos de investigación del Parque Sanitario San Juan de Dios y con el Hospital San Juan de Dios para llevar la inteligencia artificial en el ámbito de la salud mental, coincide en que el principal obstáculo no es encontrar puntos en común entre unos y otros para materializar estas colaboraciones público-privadas sino en la forma en que a día de hoy están tipificados los contratos para hacerlo. «No están personalizados (los contratos) para este tipo de proyectos de carácter más tecnológico» asevera. 

Uno de estos grupos con los que trabaja codo con codo Aimentia es el Servicio de Atención Paliativa y Paciente Crónico Complejo en el Hospital Sant Joan de Déu. Daniel Toro, psicólogo especialista en cuidados paliativos pediátricos en el hospital, nos explica que el primer contacto con Aimentia se hizo a través de las redes sociales, pero recalca la importancia de conocer el ecosistema y la necesidad de disponer de herramientas para crear sinergias entre el mundo de la investigación y el empresarial. 

Por otra parte, Ignacio considera que existe cierta dispersión de conocimiento, lo que dificulta que se puedan emprender proyectos conjuntos porque no se sabe exactamente qué herramientas hay disponibles en el mercado. Desde su opinión, reivindica «la necesidad de unificar directorios, bases de datos y el conocimiento sobre grupos de investigación, hospitales, etc.». 

Es por este motivo que se creó la Red TECSAM, cuyo objetivo es facilitar el mapeo del ecosistema y generar sinergias y conexiones beneficiosas entre empresas/startups y hospitales/grupos de investigación para incentivar la creación de proyectos colaborativos que lleven los resultados de investigación y el conocimiento de los investigadores en el mercado en forma de soluciones innovadoras. 

Financiación, otro reto para las colaboraciones

Otro reto que afrontan las colaboraciones público-privadas son las fuentes de financiación, muchas veces insuficientes para poder empezar proyectos innovadores que requieren tecnología punta. En el caso de las startups, Ignasi afirma que debe recurrirse a menudo a inversores privados, ya que la oferta pública no es demasiado amplia. En este sentido, y desde el otro lado del espectro, Maite reconoce que en algunos casos los grupos de investigación deben adaptar sus proyectos para que encajen en las rendijas disponibles de financiación. 

Durante esta mesa, los ponentes han podido explayarse en los proyectos conjuntos que están liderando y han podido debatir sobre las ventajas, las buenas prácticas y otros retos que supone llevar a cabo colaboraciones de este estilo en el sector de la salud mental. El encuentro se ha celebrado en formato virtual. Podéis volver a ver la sesión en diferido aquí y consultar el programa de la jornada en el siguiente enlace.

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